DÓNDE COMER EN SOMIEDO

Restaurante Sidrería Carión

Sidrerías asturianas en Somiedo • Restaurantes • Asturias • España • Europa
Restaurante Sidrería Carión
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Restaurante Sidrería Carión

Cocina tradicional

Donde podrá degustar la mejor cocina tradicional de la zona, destacamos el pote de berzas, la fabada, el cabritu, las carnes roxas de la zona, etc. Nos encontramos a la entrada de Pola de Somiedo en el Principado de Asturias.

Les fabes (fabada)

Probablemente sea la alubia o judía llamada faba el producto que más fama ha dado al Principado junto al queso de Cabrales y la sidra.

El Pote (un guiso de cuchara)

También incorpora fabes pero en menor cantidad, combinándolas con patatas y berzas y similar —aunque no idéntico— compango.

Entrecot (de buey)

Somiedo es una de las reservas más importantes de una raza de vacuno, la Asturiana de los Valles o vaca roxa. destinada a la producción de carne.

Restaurante Sidrería tipo de la zona con carnes a la parrilla, porte asturiano, fabada, sartén de pulpo, gulas y langostinos, cachopos, cabrito, chuletón de buey, ...

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Restaurante Sidrería Carión

Donde podrá degustar la mejor cocina tradicional de la zona, destacamos el pote de berzas, la fabada, el cabritu, las carnes roxas de la zona, gulas y langostinos, etc. Nos encontramos a la entrada de Pola de Somiedo. Principado de Asturias.

Somiedo es una de las reservas más importantes de una raza de vacuno, la Asturiana de los Valles o vaca roxa, destinada a la producción de carne.

Carnes con matrícula de honor

Las montañas astures tienen su propio ecosistema, un devenir natural en el que cada elemento realiza su función sin inmutarse ni pedir nada a cambio. Las abejas polinizan y permiten que los manzanos ofrezcan, garantizando la pervivencia de la Sidra; las vacas liberan por un lado de hierbajos los prados y los dejan impolutos para su lucimiento fotográfico, y por otro producen excelentes carnes y leche; los bosques aportan aire puro y dan cobijo a jabalíes, corzos y venados (ciervos)…

En materia de carne, Asturias es sinónimo de calidad y seguridad alimentaria. Las vacas que pastan en nuestros montes pertenecen a la raza Asturiana de la Montaña, la principal del denominado tronco castaño dentro de la Península Ibérica, que está presente en la región por lo menos desde el siglo IV. Si quiere corroborar esta teoría tan solo tiene que visitar la Campa Torres en Gijón, un bonito yacimiento arqueológico donde se descubrieron huesos de vaca de esa época. También está bien valorada y autorizada la raza Asturiana de los Valles.

La carne asturiana tiene fama en todo el territorio nacional. Son numerosas las carnicerías del país que presumen del sello de garantía y de la presencia del logotipo de la Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.) Ternera Asturiana.

Cuando hablamos de carne de vaca a todos nos viene a la mente el solomillo o el entrecot, pero nos olvidamos de que existen más de veinte partes diferentes en cada animal, muchas de ellas muy sabrosas y más económicas, como la contra, la babilla, el pecho o el redondo.

Los dos secretos del éxito de la carne asturiana son que respiran aire puro y que se alimentan de pastos muy nutritivos y naturales. Si a eso le añadimos una alimentación suplementaria basada en cereales y leguminosas logramos un resultado excelente, cuya principal característica es una textura jugosa y tierna. Se denomina ternera cuando los ejemplares tienen menos de 12 meses, y añojo cuando su edad supera la anterior y no alcanza los 18 meses, edad máxima de sacrificio.

IGP Ternera Asturiana

La Indicación Geográfica Protegida “Ternera Asturiana” avala la carne de animales nacidos, criados y engordados en el Principado de Asturias, siguiendo una serie de normas recogidas en su Reglamento, enfocadas a garantizar una alta calidad sanitaria y organoléptica de la carne, además de asegurar la trazabilidad del producto a lo largo de todo el proceso.

Únicamente los animales procedentes de las razas Asturiana de los Valles, Asturiana de la Montaña, y sus cruces entre sí son aptos para suministrar carne. El amamantamiento mínimo será de cinco meses.

Serán igualmente admitidos los animales obtenidos de cruzamientos entre machos puros de las razas “Asturiana de los Valles” y “Asturiana de la Montaña” con hembras procedentes genéticamente de ambas razas autóctonas asturianas, aunque no presenten características de pureza racial absoluta y posean alguna característica morfológica no ajustada al estándar racial.

Sidra y fabes

Son los dos emblemas de la región. Sus historias son casi paralelas y en ambos casos prácticamente milenarias. Los manzanos llegaron a Asturias a través de los árabes, unos cuantos siglos después de que los griegos adorarán al líquido original, denominado zythos, mientras la faba o alubia navegó unos siglos más tarde desde América, implantándose con desparpajo y autoridad.

Se puede afirmar sin riesgo a equivocarse que en ningún sitio del planeta la fabada sabe como aquí. Parece ser que el secreto es la conjunción de factores tan diferentes como un clima suave, un suelo rico en sales minerales, una cocción a fuego lento, y las características peculiares del agua asturiana, ideal para que el resultado sea óptimo. El suelo influye hasta tal punto que los ricos en calcio dan lugar a pieles más duras y que necesitan más tiempo de cocción, porque hacen de barrera y el calor tarda más en atravesar esa malla natural y llegar al interior.

Especies autóctonas

Los buenos callos deben tener un toque gelatinoso para ser magní cos, que se percibe cuando se nos pegan los labios levemente.

El pitu de caleya no puede ser blanco, sino rojizo o, cuanto menos, oscuro.

Los tonos claros son sinónimo de “gato por liebre”.

La ternera asturiana no se puede comparar con la carne denominada de buey o vaca vieja, porque mientras una procede de animales con doce meses, en el segundo caso se multiplica la edad como mínimo por cinco.

La ternera es elegancia, terneza y jugosidad, mientras la vaca vieja es potencia y grasa in ltrada. Son cosas diferentes.

La oveya xalda y el gochu asturcelta admiten muy bien los macerados, adquiriendo un sabor más complejo. Una pechuga de pita pinta rellena es una auténtica delicatessen.

La gastronomía en Asturias

La despensa asturiana, gracias al privilegiado marco natural que caracteriza al Principado, ha sido siempre una de las más variadas y suculentas del panorama español.

La fertilidad y las características de las tierras de Asturias, unidas a una climatología atlántica, húmeda y templada, ha venido siendo la base de una huerta con productos de excepcionales cualidades: tomates, patatas, lechugas, “fréjoles” (judías verdes planas), “arbeyos” (guisantes), cebollas, repollos, berzas, “cimois” (grelos), pimientos, coliflores o alcachofas son, entre otros, algunos de los vegetales de cocina que se han venido cultivando en Asturias con los mejores resultados gastronómicos.

Aunque ninguno de ellos ha llegado a las cotas de excelencia, resultados y especialización de la singular faba, judía blanca única en el mundo y que describiremos más detalladamente en el próximo capítulo.

De gran calidad han sido tradicionalmente frutas y frutos como la manzana —la verdadera reina de este apartado—, la pera, la fresa, la “ablana” (avellana), la nuez, la cereza, la guinda, el arándano, la mora, el “piescu” (melocotón), el “prunu” (ciruela), el “figu” (higo) o la castaña, por no hablar de cultivos más recientes como el kiwi.

Ese mismo campo cultivó en lejanos días igualmente mucha escanda —variedad de trigo duro—, base de excelentes panes que se están intentando recuperar por su gran calidad, así como centeno.

Ambos cereales se vieron paulatinamente reemplazados por el más fácil maíz desde su llegada masiva del Nuevo Mundo.

Otra de las producciones características de la agricultura asturiana, es la leche, que figura a la cabeza del ranking nacional y es la base de unos quesos artesanos que tienen capítulo propio más adelante y que constituyen una de las mayores riquezas gastronómicas del Principado a nivel europeo.

Probablemente sea la alubia o judía llamada faba (que hace su plural como fabes en el centro de la región, mientras son fabas en el occidente y jabas en el oriente) el producto que más fama ha dado al Principado junto al queso de Cabrales y la sidra, tanto natural como espumosa.

No en vano es la base del plato que sigue siendo el número uno en la lista de popularidad tanto dentro como fuera de las fronteras del Principado, la fabada, un guiso de cuchara que procede de otro más antiguo, el pote, igualmente delicioso y que también incorpora fabes pero en menor cantidad, combinándolas con patatas y berzas y similar —aunque no idéntico— compango (los elementos cárnicos del guiso).

Se ha venido diciendo tradicionalmente que la judía llegó de América junto a otros productos bien conocidos como el maíz, el tomate, la patata, el pimiento, el cacao, el plátano o el cacahuete, entre tantos otros.

Pero no es del todo cierto: ciertas variedades de alubias eran ya bien familiares de muchos europeos desde tiempos antiguos bajo los géneros vigna y dolichos; lo que llegó de América fue el denominado phaseolus, al que sin duda pertenecen nuestras fabes.

Esta judía blanca (por más que haya otras variedades como la amarilla, la pinta o jaspeada, la negra, etc., en cuyos casos al plato no se le llama fabada) es legumbre que la inmensa mayoría de las veces se somete a secado al aire y se consume al cabo de los meses (aunque está empezando a usarse también en verde, a escasas fechas de su recolección).

Guisada con chorizo, morcilla, tocino y lacón es la base de esa fabada de universal fama que ha llevado a escribir al propio Mario Vargas Llosa “Asturias es conocida en el mundo por sus montañas, por sus minas de carbón, por la fabada y la sidra”.

El plato —o al menos su nombre— se consolidaría no más allá de mediados del siglo XIX, pues su implantación masiva en la dieta de los asturianos se habría producido a lo largo del siglo anterior, raramente solas y más frecuentemente combinadas con berza y patata, esto es bajo forma de lo que hoy llamamos pote asturiano, del que procedería sin muchas dudas por eliminación de algunos ingredientes.

La faba asturiana está protegida por una denominación de origen (Denominación Específica o I.G.P.) desde el 6 de julio de 1990.

Un Consejo Regulador se encarga de certificar su autenticidad para defenderla de las muchas judías blancas de procedencia foránea que invaden el mercado.

La carne, en sus distintas variedades, es uno de los géneros que más caracterizan a la cocina astur.

La más tradicional para el consumo es la del “gochu” (cerdo), objeto del no menos tradicional “samartín” (matanza) pero sobre todo fuente de embutidos tan típicos como las morcillas (con variantes como moscancias, bollas y fariñonas) o los chorizos, u otros menos conocidos como el chosco (equivalente al “morcón” del Sur) o el “butiellu” (similar al “botelo” gallego y al “botillo” berciano).

En los últimos tiempos se ha recuperado una raza de cerdo autóctona, bautizada como gochu celta, aún en vías de crecimiento pero muy prometedora de calidades.

En la tradición figura asimismo como plato festivo el “pitu de caleya” (pollo de corral), una especie que casi había desaparecido ante la avalancha de pollos de granja del último medio siglo, pero que se ha visto afortunadamente recuperada por algunos criadores esmerados, como está ocurriendo igualmente con la llamada “pita pinta” (gallina de plumaje jaspeado).

Otra raza autóctona que, tras rozar la extinción, está en vías de recuperación, es la oveja “xalda”.

Es una oveja de pequeña envergadura, lana oscura, y excelente carne —digna de los paladares más exquisitos—.

También la caza es capítulo muy importante en la culinaria histórica.

El Principado sigue siendo potencia en caza mayor por los numerosos montes de la cordillera cantábrica, con especies tan significativas como el jabalí, el venado, el corzo o el rebeco.

También es interesante la caza menor, en la que la arcea (becada) invernal sigue llevándose la palma.

Donde enseñorea de la manera más clara el Principado es sin embargo en la carne de vacuno.

Dos razas de vacas autóctonas, la conocida como asturiana de los valles y la casina —ésta última de montaña—, son la base de la marca Ternera Asturiana, una IGP (Indicación Geográfica Protegida) de la que participan cuatro mil setecientos productores, con un Consejo Regulador que vela porque su origen y calidad estén garantizados, tratándose siempre de machos o hembras con no más de catorce meses de edad y a la venta en más de doscientas carnicerías en la región.

La marca Xata Roxa (ternera roja) está también en el mercado de la mano de la Asociación de Criadores de Asturiana de los Valles, aunque no se halle por el momento dentro de esa IGP.

La ternera asturiana, de alta calidad, mantecosa, delicada y pálida, puede degustarse en platos donde se aprecia su sabor de forma más auténtica: solomillo, entrecot,…

al punto, a la piedra,…

solos o acompañados de una deliciosa salsa Cabrales –elaborada en base a este excepcional queso—.

O como contrapunto de forma más elaborada en platos tan típicos como la “Carne Gobernada” (guisada en pequeños trozos), escalopines, cachopo, ternera en rollo,…

Agua Salada

Es fama justificada que los peces de aguas batidas son más sabrosos que los de otras más tranquilas.

En el Cantábrico, que es como se llama en el Norte a esa parte del Atlántico que baña sus costas, tal impresión es generalizada, algo que también suelen percibir sin dificultad los visitantes.

Asturias, dispone de técnicas de pesca próximas a la pesca artesanal, con flotillas predominantemente de bajura, que desembarcan, por orden de importancia, especies como la merluza —y su hermana menor, la pescadilla—, el bonito, la bacalada, la sardina, el “pixín” (rape), el bocarte (boquerón), el gallo, el “chicharru” (jurel), el congrio, la “furagaña” y el “robayu” (lubina pequeña y grande respectivamente), el besugo, el salmonete y la “xarda” o “verdel” (caballa).

Otras especies menos abundantes, pero que pueden sin embargo ser bien típicas en las mesas de la hostelería o de los hogares asturianos, son el calamar (“chipirón” cuando es pequeño), el “tiñosu” (escorpena o cabracho), la chopa, el “golondru” (borracho o rubio), la “fañeca” (faneca o eglefino), el rey o virrey (que conviene no confundir con la palometa roja, mucho menos fina), la “gallapota” (maruca), el samartín (pez de San Pedro), el “rubiel” (pargo) o la “pica” (breca), entre otras que suponen un desembarco anual medio de veinte mil toneladas repartidas entre los diecisiete puertos pesqueros del Principado y sus respectivas rulas (lonjas), a la cabeza de las cuales figura Avilés, que acapara más del setenta y cinco por ciento del volumen regional.

Agua Dulce

También los ríos contribuyen a la buena fama de la mesa astur con especies como la diminuta angula (la cría de la anguila), que se captura entre otoño e invierno en la desembocadura de unos pocos ríos, de manera especial en la del Nalón, junto a San Esteban de Pravia y San Juan de la Arena (“angula de la Arena”).

Más antigua en el tiempo es la pesca del salmón, especie en la que los ríos asturianos se llevan la palma a gran distancia de otros cauces españoles.

Es bien sabido que el primer salmón que se captura cada temporada (de primavera a verano) recibe el nombre de campanu y obtiene cotización millonaria.

Esos ríos ofrecen asimismo deliciosas truchas y otra especie no menos exquisita pero menos abundante, a medio camino entre el salmón y la trucha, el denominado reo, conocido en ocasiones como “trucha asalmonada”.

Los Mariscos

Ha sido el mar —y en buena medida sigue siendo— una de las fuentes de riqueza, no sólo gastronómica, del Principado, gracias a sus más de trescientos kilómetros de costa y sus numerosos puertos pesqueros.

Como ya adelantábamos, en Asturias predominan las variedades de pesca de bajura y con frecuencia los artes más artesanales.

Capturas en roquedos y bancos no demasiado alejados de las costas, con unos excelentes niveles de calidad.

Tal es el caso de unos mariscos conocidos como “del Cantábrico” que gozan de extraordinaria fama entre los consumidores expertos, que diferencian enseguida entre los sabores y texturas de langostas, “bugres” (bogavantes) y centollos importados de las costas del norte de Europa, el África atlántica o el Canadá.

Especies frecuentes en las mesas asturianas son igualmente la “ñocla” (buey de mar) o la “andarica” (nécora), el percebe, la quisquilla y la cigala.

Lo son también la almeja fina, el mejillón, la ostra, la gamba, el gambón o el langostino.

Lugar aparte merecen la “llámpara” (lapa) molusco singular, y por encima de todo, el “oriciu”, el erizo de mar que nadie retrató mejor que el gallego Julio Camba cuando escribió su conocida sentencia: “un extracto de mar, un hálito de borrasca, una esencia de tempestades”.

Los asturianos nos hemos destacado desde muy atrás por ser pioneros en su consumo —los gijoneses se llevan la palma en el lance—, en momentos distintos de los actuales, cuando apenas era valorado en la mayoría de las costas españolas y mucho menos aún en las tierras de interior.

Todos estos mariscos son compañeros frecuentes de la sidra en los numerosos establecimientos de este tramo en la región.

Lo que no está reñido con su consumo doméstico ni con la posibilidad de convertirlos en ingrediente de platos elaborados, por más que la fórmula más habitual sea al natural, tras la cocción más elemental.

Se ha escrito muchas veces que Asturias era una de las mayores manchas queseras de Europa, lo que ha de entenderse como que ofrece la mayor variedad de quesos artesanales por comunidad, algo probablemente cierto.

Las variedades oficializadas alcanzan actualmente la veintena (quesos de Los Beyos, La Peña, de Porrúa, de Peñamellera, de Taramundi, de Buelles, del Valle del Narcea, de Panes, de Caso, de Abredo, Ovín, Afuega’l pitu, de Pría, Valdesano, Varé, de Los Oscos, de Vidiago, Gamonéu, Cabrales y La Peral), más o menos tradicionales pero siempre de calidades artesanales.

No obstante, los más optimistas alargan por libre esa cifra hasta los cuarenta quesos, con ciento ocho industrias elaboradoras registradas en los censos oficiales.

Actualmente tres han obtenido Denominación de Origen Protegida: el de Cabrales, el de Gamonéu, el de Afuega’l Pitu y el Queso Casín.

Los embutidos asturianos gozan de irrefutable fama. En su mayoría provienen del cerdo —el gochu según la denominación autóctona—, del que se obtienen chorizos, morcillas, lomo, chosco, botillo, salchichón, sabadiego, emberzáo,…

Poco a poco se fueron incorporando carnes procedentes del vacuno, y en los últimos tiempos, la caza mayor ha pasado a ocupar su espacio en este apartado. Así nuestros paladares pueden disfrutar de embutidos de ciervo, jabalí,… sabrosos y originales, como no podía ser de otra forma en esta singular tierra. Sin embargo el cerdo ha sido y sigue siendo el mayor proveedor de ingredientes al respecto.

Entre los embutidos del Principado cabe destacar las negras morcillas –morcielles, a la manera tradicional—, de aspecto seco y arrugado como consecuencia del ahumado que reciben con leña de árboles autóctonos.

Siguen en abundancia los chorizos —que en tiempos más bien recientes comenzaron a consumirse cocidos en sidra a modo de tapeo o en las típicas espichas— y que, junto a las primeras son la materia principal del compango o chichu, el elemento cárnico –aunque no el único— que da a potes y fabadas su toque más notable.

Otra forma muy típica de consumirlos son los sabrosos bollos preñaos (pequeños panes, cocidos con chorizo en su interior para que ambos se fundan en aroma y sabor) y boroñas,hermanas de los bollos preñaos salvo que el pan se hace con harina de maíz.

No debemos olvidar mencionar el sabadiego, que a pesar de su humilde origen —elaborado con poca carne y mucha cebolla y pimentón—, a finales de los ochenta se renueva. Y se transforma aquella sencilla chacina ahumada —reemplazando algunos de sus ingredientes por carnes de gran calidad— en un afamado producto, cuyo reino indiscutible es el concejo de Noreña, y ocupa su merecido lugar en restaurantes y sidrerías.

Variantes de la morcilla son la moscancia fresca y con sebo de vaca o cordero como añadidos a los ingredientes habituales de la clásica (su ámbito preferente es el de las cuencas mineras).

En el entorno de Candás y Luanco tiene clara tradición la fariñona, morcilla igualmente fresca aunque más ancha —se embute en el intestino grueso—, que añade a lo consabido huevo crudo, harina de maíz y orégano—. Con relleno similar a esta se preparan las bollas en la zona de Llanes, que se amasan en forma de panecillos pero no se embuten: se cuecen dentro del potaje o se fríen. En los concejos de Ribadesella y Cangas de Onís una masa similar se envuelve en hojas de berza —con las que se hierve— y recibe así el nombre de emberzaú.

El Chosco —al que se dedica capítulo propio a continuación— recibía en otros lugares en los que la tradición está ya casi perdida los nombres de xuan, xuanicu o pedro.

El butiellu —más modesto y aproximadamente de la misma zona que el anterior, ofrece, dentro de un estómago de cerdo, costillas y vértebras con carne adherida, adobadas con ajo y pimentón, con posterior ahumado.

En la andoya suele embutirse el lomo de cerdo entero o bien su cabecero, en cuyo caso llevará una parte de tocino, previamente adobado y con posterior curación. Pero habrá que aclarar que en las tierras del occidente se denomina androya o andoya a un embutido similar a la morcilla, aun en tripa más gruesa que ésta. Del municipio de Siero es típica la lengua embuchá, de vacuno normalmente aunque también de cerdo, no siempre embutida, adobada con antelación y curada posteriormente.

Hay finalmente otro derivado típico, el pantruque llanisco, (pantrucu en la zona de Cangas de Onís y Arriondas), consistente en un picadillo amasado de forma similar a la bolla, aunque sin sangre en este caso: su masa la integran tocino y cebolla picados, huevo batido, harina de maíz, pimentón, ajo y perejil. Este producto exclusivamente casero se incorpora a potajes y cocidos en la zona.

Características generales Restaurante Sidrería Carión

Aparcamiento descubiertoInformación turísticaEn el casco urbanoCocina asturianaEn la montañaRestaurante

Recetas
Datos prácticos

Para: 4 personas

Ingredientes:

  • cuatrocientos gramos de Faba de la Granja Asturiana
  • media cebolla
  • un chorro de aceite
  • un chorro de vino blanco
  • una hoja de laurel
  • Para las manos de cerdo:
  • cuatro manos de cerdo
  • una cebolla y media pequeñas
  • una rama de perejil
  • media cabeza de ajos
  • medio pimiento verde
  • medio vaso de vino blanco
  • media cucharada sopera de pimentón dulce
  • media cucharilla de café de pimentón picante
  • una loncha de jamón serrano
  • cincuenta gramos de magro de cerdo
  • una hoja de laurel

Preparación:

  1. Para las manos de cerdo: en una cazuela se ponen las manos de cerdo con una cebolla, cuatro dientes de ajo sin pelar, el perejil, el laurel, un poco de sal y el agua necesaria para que las cubra. Cocer durante cuarenta minutos aproximadamente. Sacar las manos y colar el caldo, para reservarlo.
  2. Se pica finamente el jamón y el magro de cerdo, se fríe, se le añade el resto de verduras picadas finas dejándolas pcohar a fuego lento. Se agrega el pimentón, el vino blanco y el caldo reservado, dejándolo hervir suavemente durante 5 minutos.
  3. Mientras se prepara la salsa, se abren las manos al medio, se les quita los huesos grandes y se parte en cuatro trozos cada mitad. Una vez picadas se echan en la cacerola donde está la salsa (tienen que quedar cubiertas) y se dejan cocer media hora aproximadamente a fuego lento hasta que estén en su punto. Reservar y preparar las fabas.
  4. Para las fabas: poner a cocer las fabas, después de haberlas dejado a remojo en agua la noche anterior, con cebolla, un chorro de aceite, un chorro de vino blanco y laurel.
  5. Cuando las fabas estén tiernas, se les añaden las manos previamente cocinadas. Dar un hervor todo junto. Dejar reposar durante una hora para que se concentren los sabores. Calentar antes de servir.

Pisto a la Asturiana

Ingredientes:

  • 2 huevos cocidos
  • 2 cebolletas o cebollas pequeñas
  • 6 tomates maduros
  • 2 pimientos verdes
  • 2 pimientos rojos asados
  • 4 dientes de ajo
  • 200 g de jamón curado
  • aceite y sal

Preparación:

  1. Pica los dientes de ajo y sofríelos en una cazuela con aceite junto con el pimiento verde, las cebolletas y el tomate picados durante 15 minutos aproximadamente. Sazona. Aparte, saltea con un poco de aceite el jamón y los pimientos rojos pelados y en tiras. Cuando esté hecho el sofrito de tomate, colócalo en una fuente y pon el salteado de jamón encima. Adorna el plato con los huevos cocidos cortados en cuartos.

Para: 4 personas Tiempo de elaboración: Más de 60 minutos Dificultad: Media Calorías: 520

Ingredientes:

  • ½ kg fabes (alubias asturianas)
  • 700 g almejas o chirlas
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 1 zanahoria
  • 2 diente ajo
  • 2 cucharada pan rallado
  • 1 rama perejil
  • 100 ml aceite de oliva
  • sal
  • pimienta blanca

Preparación:

  1. Remojar las fabes 12 horas antes de hacer la receta. En una olla con agua fría al fuego, poner las fabes. Pelar el puerro, raspar la zanahoria y añadir a las alubias. Salar y dejar cocer en hervor suave durante una hora y media.
  2. Pelar y picar la cebolla muy fina. En una cazuela baja, sofreír la cebolla y los ajos pelados, removiendo ligeramente con una cuchara y espolvoreando con el pan rallado. Picar abundante perejil y echarlo en la cazuela. Darle vueltas con la cuchara. Regar con un cucharón de caldo y remover para que se ligue la salsa. Añadir este sofrito en las alubias y continuar cociendo.
  3. Lavar las almejas en diferentes aguas dejándolas con abundante sal gorda y agua limpia fría. Dejar media hora en reposo. Escurrir y cocer en un fondo de agua con una hoja de laurel. Cuando se hayan abierto, retirarlas con espumadera y colar el agua de cocción por un tamiz fino. Retirar parte de las conchas. Agregar el caldo a las alubias y, 10 minutos antes de terminar el plato, añadir las almejas y dejar reposar una hora antes de servir el plato.

Ingredientes:

  • 2 morcillas asturianas (las que se echan a la fabada) si se quiere más suave se pueden utilizar morcillas de cebolla
  • 3 huevos
  • 1 brick pequeño de nata (creo que llevan 200 c.c.)
  • 1 brick pequeño de tomate frito (igual que el de nata, de 200 c.c.)

Preparación:

  1. Se cuece antes la morcilla, luego se pela y se mezclan y trituran todos los ingredientes en la Thermomix (yo lo hice 5-7-9).
  2. Se mete al baño maría hasta que cuaje y al meter una aguja salga limpia.
  3. Yo lo hice (porque me lo sirvieron así en un restaurante) y lo presenté en un plato en el que había puesto una capa de salsa de tomate y nata mezcladas, y encima un trozo del paté, cuando se coge con el cuchillo un poquito de paté y un poquito de salsa y se pone en el pan está de muerte.

Para: 6 personas Tiempo de elaboración: 2 horas y 35 minutos Dificultad: alta

Ingredientes:

  • 1 ½ kg de callos
  • 1 mano de cerdo
  • 1 mano de vaca
  • 2 dientes de ajo
  • 100 g de chorizo
  • 100 g de jamón magro
  • salsa de tomate
  • 1 vasito de vino blanco
  • ½ tazón de caldo de carne
  • 2 cebollas pequeñas
  • ½ guindilla
  • garbanzos
  • manteca de cerdo
  • pimienta molida
  • perejil
  • pimentón
  • sal

Preparación:

  1. Limpiar y trocear los callos, ponerlos en una cazuela con agua fría y cocerlos unos quince minutos. Escurrirlos y ponerlos en otra cazuela con un diente de ajo picado, cebolla triturada y perejil. Dejar al fuego hasta que queden muy tiernos.
  2. Mientras, en otra cazuela cocer las manos de vaca y de cerdo bien limpias y cortadas en trozos desiguales.
  3. Escurrir los callos y añadirlos a las manitas. Dejar la cazuela a fuego normal hasta que la salsa quede espesa.
  4. Aparte, en una sartén con manteca caliente, rehogar la cebolla, el chorizo y el jamón cortados en trocitos. Mezclar y agregar la guindilla, el pimentón, la sal, la pimienta y la salsa de tomate. Rociar enseguida con un poco de caldo y con el vino. Dejar el guiso unos minutos más y añadir el sofrito.
  5. Rectificar la sal.
  6. Dejar que los callos prosigan su cocción con todos sus ingredientes y retirarlos cuando estén caldosos pero no espesos.
  7. Dejarlos enfriar y servir al día siguiente, recalentados a fuego muy suave para evitar que el guiso se pegue.

Para: 8 personas

Ingredientes:

  • un kilo de Faba de la Granja Asturiana
  • un kilo de jabalí
  • dos zanahorias
  • dos cebollas
  • dos pimientos
  • dos puerros
  • laurel
  • pimentón
  • ajo
  • sal
  • medio litro de vino tinto

Preparación:

  1. Poner las fabas a remojo la noche anterior.
  2. Estofar las fabas con un chorro de aceite, pimiento, cebolla y laurel.
  3. Aparte se guisa el jabalí con las verduras, el vino y un poco de caldo o agua. Ya guisado, se tritura la salsa y se pasa por el chino para que resulte más fina, se añade a las fabas y se termina con un refrito de ajo y pimentón.
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Restaurante Sidrería Carión

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Datos

Nombre:
› Restaurante Sidrería Carión

Teléfonos:
985 763 441
Categoría:
› Restaurantes

Web oficial:
Capacidad:
› 70 personas

Situación

Ruta GPS: pulse aquí para llegar.


  • Dirección postal: Narciso Herrero Vaquero
  • Población: 33840 Pola de Somiedo
  • Municipio: Somiedo
  • Comarca: Comarca del Camín Real de la Mesa
  • Zona: Occidente de Asturias
  • Provincia: Asturias
  • Comunidad: Principado de Asturias
  • País: España (Europa)
Mapa de situación del Concejo de Somiedo en Asturias
Situación Restaurante Sidrería Carión
Qué ver en Asturias

Lago del Valle

En el municipio de Somiedo

Acceso: Se accede, desde Pola de Somiedo, por carretera actualmente asfaltada hasta Valle del Lago. Los 6 km restantes tienen pista con piso ordinario, de incómodo recorrido en coche cuando está seco, e imposible cuando está barroso, y de gratísima caminata, que no llega a 2 horas, entre prados cercados y a través de La Pradera, especialmente durante la recogida del heno. También se alcanza, por ruta montañera, desde Cerveriz, bordeando Peña La Llábana, por las vegas …

Lago del Valle
Pola de Somiedo

Pola de Somiedo

En el municipio de Somiedo

Pola de Somiedo (capital del concejo), nombre tradicional: La Pola. Villa de la parroquia de Pola de Somiedo (Somiedo). Dista 69,00 km de la capital de la provincia (Oviedo) y se encuentra a una altitud de 700 m. Cuenta con 121 viviendas (la parroquia 164) de las cuales 65 son viviendas principales y 56 viviendas no principales. El municipio de Somiedo tiene 15 parroquias: Aguino, Clavillas, Corés, El…

Cueva Huerta

En el municipio de Teverga

Localización: Se halla en el concejo o municipio de Teverga (Asturias), en el desfiladero del río Sampedro. Acceso: Se encuentra muy próxima a la carretera de Teverga-Puerto Ventana, a menos de 1 km del cruce de acceso al pueblo de Fresnedo. Visitas guiadas: Se realizan dos tipos de visitas. Una es la visita de PASARELA, un recorrido por la pasarela de la cueva, de unos 50 minutos de duración y apta para la mayoría de las personas. La otra es la denominada ESPEOLOTURISMO y con…

Cueva Huerta

Museo Fernando Alonso

En el municipio de Llanera

Horarios

  • Museo: Todos los días 10:00 – 20:00 h.
  • Circuito: Martes a viernes 15:00 – 20:00 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:00 – 14:00 y 15:00 – 20:00 h.
  • Campus Karting – Day Camp: 09:00 – 18:00 h.

Tarifas Museo:

  • General: 15,00 €
  • Reducida (niños 4-12 años y >65 años): 10,00 €
  • Grupos: Consultar

Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias

En el municipio de Gijón

HORARIOS Octubre a marzo:

  • Martes a viernes: 9:30-18:30 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:00 – 18:30 h.

Abril a septiembre:

  • Martes a viernes: 10:00-19:00 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:30-19:00 h.

Cerrado los lunes, 1 y 6 de enero, martes de Carnaval, 15 de agosto, 24, 25 y 31 de diciembre.

Acuario de Gijón

En el municipio de Gijón

Ubicación: cercanías de la playa de Poniente (casco urbano de Gijón). En las antiguas instalaciones de Astilleros del Cantábrico. Tarifas:

  • Adultos: 14 euros
  • Niños (3 a 14 años): 7 euros
  • Mayores de 65 años: 10 euros
  • Grupo adultos: precios especiales para grupos

El Acuario de Gijón es un gran itinerario a través de los escenarios que el agua ha creado. Algunos remotos y llenos de misterio, otros cercanos pero sorprendentes.

Museo Arqueológico del Principado de Asturias

En el municipio de Oviedo

HORARIOS

  • Miércoles a Viernes: 9:30-20:00 h
  • Sábados: 9:30-14:00 h y 17:00-20:00 h
  • Domingo y Festivos: 9:30-15:00 h

Lunes y martes cerrado. TARIFAS

  • Gratuito

Localización: Está situado bajo el arco del ex convento de San Vicente. Ocupa parte del monasterio de San Vicente, primer edificio (año 761) construido en la fundación de Oviedo, siendo declarado Monumento Histórico-Artístico en marzo de 1962 (su claustro, sin embargo, goza de tal reconocimiento desde 1934).

Museo de Bellas Artes de Asturias

En el municipio de Oviedo

El Museo de Bellas Artes de Asturias alberga la mejor colección pictórica de la región, con obras de artistas de la talla de Carreño Miranda, Dionisio Fierros, Evaristo Valle, Nicanor Piñole, Vaquero Palacios y pintores contemporáneos, una colección de objetos de vidrio y porcelana… Por la importancia de sus fondos, el Museo de Bellas Artes de Asturias es uno de los mejores del Estado español. Abrió sus puertas en 1980. Hoy cuenta con una de las mejores colecciones de Arte de España, integrada por 15.000 piezas de los siglos XIV y XXI, con obras de El Greco, Goya, Sorolla, Picasso, Dalí y Miró.

Qué hacer en Asturias
  • Actividades culturales
  • Ala delta
  • Bibliotecas municipales
  • Buceo
  • Canoa
  • Cuevas
  • Juegos populares
  • Kayak
  • Kite surf
  • Motos de agua
  • Navegación
  • Paracaidismo
  • Paseo en barco
  • Pesca
  • Piragüismo
  • Piscina municipal
  • Remo
  • Rutas gastronómicas
  • Surf
  • Ultraligero
  • Vela
  • Veleros
  • Viajes en globo
  • Visitas a sitios pintorescos
  • Vuelo con motor
  • Vuelo sin motor
  • Windsurf
  • Zona de baño
  • Zonas monumentales e históricas